Practicante en acción

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sábado, 25 de abril de 2015

Váyanse o váyansen

Profesor, cómo se dice, váyansen o váyanse, me pregunta un estudiante mientras enciendo el computador. La profesora guía me dijo que hablara de la autoestima. Busqué material en youtube sobre el tema, elegí dos cortometrajes, le doy play al primero, trata de un ratoncito con las orejas grandes, todo el mundo se burla de él, pero logra ser feliz con la ayuda de un niño que también es orejón.
Profesor, cómo se dice, váyansen o váyanse, me pregunta a cada rato un alumno. Pido silencio al curso. Los niños están molestando a uno de sus compañeros, dicen que se parece al ratoncito del corto. Yo hablo de respeto, de ser conscientes, las palabras que decimos pueden afectar la sensibilidad de lo demás, mientras digo ese tipo de cosas, atrás, siguen molestando a un niño con el ratoncito del video. Exijo respeto por el compañero y pongo el otro video, mágicamente las luces y el movimiento de las imágenes silencian al curso.
Profesor, cómo se dice, vayánsen o váyanse, insiste el mismo niño. El curso ahora molesta a una compañera, dicen que se parece a la protagonista del video. El corto mostraba a una persona rompiendo un espejo, peleando con su propia imagen. La idea era reflexionar un poco, decir cosas como, es saludable sentir amor por uno mismo, hay que centrarse en las cosas positivas y seguir adelante, quería compartir ideas que leí en google  y me parecieron adecuadas.
Me cuesta Consejo de Curso. Me duele Consejo de Curso. ¿Quién mierda inventó Consejo de Curso? Recuerdo lo aprendido en mi clase de Orientación. La profesora nos pasó una guía titulada, Ejercicios de Comunicación en el aula, con muchas preguntas, ¿Quién es la persona que más ha influido en tu vida y por qué?, si pudieras convertirte en un animal, ¿en qué animal te convertirías? ¿por qué?, si un genio te concediera tres deseos, ¿qué le pedirías?, si tuvieras que llevarte a una isla desierta solo tres cosas, ¿qué te llevarías? Me costó responder el cuestionario, son preguntas difíciles. No aprendí a orientar en mi clase de Orientación y ahora sufro las consecuencias.   
Profesor, cómo se dice, váyansen o váyanse, me siguen preguntando. Sé que es una broma que le hacen los alumnos a los profesores, sé que debo ignorar la pregunta y seguir adelante, pero estoy ocupado tratando que un alumno no le rompa la cabeza a otro, con una silla. Se dice, váyanse, respondo. La profesora me mira desde el otro extremo de la sala, ¡No, no lo digas!, me grita. Demasiado tarde, la mitad del curso ya está fuera de la sala gritando y corriendo por los pasillos.
La inspectora nos ayuda en la amarga tarea de llevar a los niños de vuelta a la sala. Mi profesora guía le explica la situación, se incorpora la directora a la discusión, quien me recuerda que los estudiantes en práctica debemos ser un aporte en la sala de clases. Asiento con la cabeza y se me viene a la mente mi mochila en el suelo haciendo tropezar a la profesora guía, mis manos torpes dejando caer los parlantes de la profesora en la mesa, las veces que me he quedado dormido al fondo de la sala mientras ella explica algo y pienso que quizás deba trabajar un poco más eso de ser un aporte.

Entramos a la sala. Los niños vuelven a sus puestos. Un estudiante me pregunta, profesor, como se dice muéranse o muéransen. Muéranse, respondo yo. Todo el curso cae al suelo. La profesora me mira desde su asiento con los ojos muy abiertos, como diciendo, cómo tan huevón. Yo me encojo de hombros, siempre es posible ser un poco más huevón. 

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