Profesor,
cómo se dice, váyansen o váyanse, me pregunta un estudiante mientras enciendo
el computador. La profesora guía me dijo que hablara de la autoestima. Busqué
material en youtube sobre el tema, elegí dos cortometrajes, le doy play al
primero, trata de un ratoncito con las orejas grandes, todo el mundo se burla
de él, pero logra ser feliz con la ayuda de un niño que también es orejón.
Profesor,
cómo se dice, váyansen o váyanse, me pregunta a cada rato un alumno. Pido
silencio al curso. Los niños están molestando a uno de sus compañeros, dicen
que se parece al ratoncito del corto. Yo hablo de respeto, de ser conscientes,
las palabras que decimos pueden afectar la sensibilidad de lo demás, mientras
digo ese tipo de cosas, atrás, siguen molestando a un niño con el ratoncito del
video. Exijo respeto por el compañero y pongo el otro video, mágicamente las
luces y el movimiento de las imágenes silencian al curso.
Profesor,
cómo se dice, vayánsen o váyanse, insiste el mismo niño. El curso ahora molesta
a una compañera, dicen que se parece a la protagonista del video. El corto
mostraba a una persona rompiendo un espejo, peleando con su propia imagen. La idea
era reflexionar un poco, decir cosas como, es saludable sentir amor por uno
mismo, hay que centrarse en las cosas positivas y seguir adelante, quería
compartir ideas que leí en google y me
parecieron adecuadas.
Me
cuesta Consejo de Curso. Me duele Consejo de Curso. ¿Quién mierda inventó
Consejo de Curso? Recuerdo lo aprendido en mi clase de Orientación. La
profesora nos pasó una guía titulada, Ejercicios de Comunicación en el aula,
con muchas preguntas, ¿Quién es la persona que más ha influido en tu vida y por
qué?, si pudieras convertirte en un animal, ¿en qué animal te convertirías?
¿por qué?, si un genio te concediera tres deseos, ¿qué le pedirías?, si
tuvieras que llevarte a una isla desierta solo tres cosas, ¿qué te llevarías? Me
costó responder el cuestionario, son preguntas difíciles. No aprendí a orientar
en mi clase de Orientación y ahora sufro las consecuencias.
Profesor,
cómo se dice, váyansen o váyanse, me siguen preguntando. Sé que es una broma
que le hacen los alumnos a los profesores, sé que debo ignorar la pregunta y
seguir adelante, pero estoy ocupado tratando que un alumno no le rompa la
cabeza a otro, con una silla. Se dice, váyanse, respondo. La profesora me mira
desde el otro extremo de la sala, ¡No, no lo digas!, me grita. Demasiado tarde,
la mitad del curso ya está fuera de la sala gritando y corriendo por los
pasillos.
La
inspectora nos ayuda en la amarga tarea de llevar a los niños de vuelta a la
sala. Mi profesora guía le explica la situación, se incorpora la directora a la
discusión, quien me recuerda que los estudiantes en práctica debemos ser un
aporte en la sala de clases. Asiento con la cabeza y se me viene a la mente mi
mochila en el suelo haciendo tropezar a la profesora guía, mis manos torpes
dejando caer los parlantes de la profesora en la mesa, las veces que me he
quedado dormido al fondo de la sala mientras ella explica algo y pienso que quizás
deba trabajar un poco más eso de ser un aporte.
Entramos
a la sala. Los niños vuelven a sus puestos. Un estudiante me pregunta, profesor,
como se dice muéranse o muéransen. Muéranse, respondo yo. Todo el curso cae al
suelo. La profesora me mira desde su asiento con los ojos muy abiertos, como
diciendo, cómo tan huevón. Yo me encojo de hombros, siempre es posible ser un
poco más huevón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario