Practicante en acción

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miércoles, 13 de mayo de 2015

Las practicantes

En algún momento se me atrofió el sentido del humor, el sentido del buen gusto y el sentido común. Las habilidades blandas se me endurecieron, me cuesta iniciar una conversación con una persona sin referirme al clima, la hora o la fecha.
A mi padre le preocupa mi ostracismo. Me pregunta insistentemente por las practicantes del colegio, si converso con ellas, si hago vida social, etc. Yo respondo a todo que sí, mientras miro el resumen de los goles en las noticias. Mi papá me habla mucho de mujeres, como para asegurarse que soy heterosexual. Atractiva la chiquilla, me dice, cuando aparece alguna modelo dando el tiempo. Yo le respondo que no me gusta su ropa, que la niña tiene un mal concepto de la moda. Mi papá se inquieta y se atora con la sopa. Entonces, le digo que la chiquilla igual está rica, aunque tenga un gusto dudoso a la hora de elegir su outfit.
Son lindas, las practicantes. Se reúnen en la biblioteca en los recreos, las de inglés y las de educación física utilizan una mesa, las de matemáticas, se sientan en otra. Yo, en un rincón, me siento solo y las observo. Hago como que leo, pero en realidad estoy pendiente de lo que hablan, de sus risas y la manera en que caminan.  
Ayer, mientras esperaba al profesor guía afuera de la sala de profesores, conversé con una practicante de inglés. Me preguntó cuál era mi especialidad, dónde estudiaba y ese tipo de cosas. Resultó que teníamos conocidos en común y fue incómodo porque no tenía buenas referencias de mis amigos. Yo me alegré al principio y hablé con orgullo de mis camaradas. ¿Sabes lo que le hizo M… a mi mejor amiga?, me preguntó. M… es un tipazo, nada malo, supongo, respondí yo. Empezó a salir con mi amiga, le pidió pololeo y después de meses, cuando ella no podía estar más enamorada, supo que él tenía un hijo con otra, me dijo la practicante. Oh, respondí yo. Y eso no es todo, dijo ella, resulta que él todavía vivía con su hijo y su ex, qué te parece, preguntó. Mal, no estuvo bien ahí mi amigo, reconocí.  
Hubo un largo silencio fuera de la sala de profesores. Yo me quería ir, pero mi profesor guía no llegaba nunca. Y si conoces a M… entonces, también ubicas a los hermanos R… me dijo la practicante de inglés. Respondí que sí, que efectivamente son grandes amigos míos. Qué asco, dijo ella, me contaron que tenían relaciones sexuales entre ellos, de hecho, yo una vez los vi darse un beso con lengua en un recital de poesía. Lo del beso en la boca, fue un acto poético, amor fraternal, insistí ante su mirada escéptica. Y no tiran entre ellos, le digo, pero hablo demasiado fuerte y atraigo la atención del inspector, quien mira con el ceño fruncido hacia mí.
Esa fue la primera y última vez que hablé con una practicante, la niña de inglés ahora prefiere mirar hacia otro lado cuando nos encontramos de frente en el pasillo, ni me saluda. Es una pena, porque estaba harto rica, a pesar que su gusto al momento de escoger el outfit del día es más que dudoso.



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