Despierto
erecto, hace varios días que no pasaba, creo que debo aprovechar este momento.
Masajeo mi pene, la crema que tenía más a mano era un pote con Pielarmina, mala
idea, me arden las bolas un poco. Soy de prepucio delicado, la crema Lechuga es
la ideal. Para efectos de mantener la erección, pienso en la dependienta de la
panadería, debe tener entre 60 y 70 años, pero siempre anda muy escotada.
Eyaculo.
Creo
que padezco de depresión posmasturbación, esta mañana me noto más melancólico
de lo normal. Por otro lado, le ganamos a Argentina el fin de semana, el
campeonato ya terminó y puede que sufra de depresión poscopa América.
Probablemente no estaba preparado para ver a Chile campeón, no me siento
distinto, soy el mismo de siempre y eso me atormenta. Ahora los chilenos
tenemos que ser exitosos y positivos, no es mi caso. ¿Cuál es mi lugar en este
nuevo Chile? Parece que me quedé sin país.
¿Qué
significa ser un buen profesor? Los niños se cortan el pelo como Alexis Sánchez
y Arturo Vidal, pero yo no puedo enseñarles a ser como sus ídolos, no sé
manejar, es improbable que llegue a tener un Ferrari, tampoco me gustan los
casinos y entre el hipódromo y el teletrak, me quedo con este último. Aunque,
si he de ser sincero, la única vez que fui, perdí. Aposté todo a Guagua Mañosa,
así se llamaba la yegua, y salió última. Parece que me quedé sin alumnos.
La
marraqueta ha estado más crujiente está semana, lástima que tengo poco para
echarle al pan, pienso en los goles de Vargas mientras raspo el frasco de la
miel con la cuchara. Puede que no haya otra semana en que la marraqueta esté
tan crujiente, sigo raspando el frasco, pero se acabó la miel. El café no va a
estar más dulce esta mañana, se acabó el azúcar. Se acabó la Copa América.
Somos campeones y como futuro docente, debo
estar a la altura de las circunstancias. Tengo que ser como Sampaoli, gritar
harto y hacer videos motivacionales para los jóvenes. Aunque yo me identifico
más con Claudio Borghi o Nelson Acosta, soy más de dejar hacer y esperar que
las cosas sucedan. Eso sí, en una cosa me parezco al casildense Sampaoli, la
inminente calvicie que avanza por mi frente. Espero que al menos sirva para
ganarme el respeto de la gente, si los niños no me respetan a mí, que por lo
menos respeten mi alopecia.
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