Practicante en acción

Practicante en acción

domingo, 22 de noviembre de 2015

La instalación infinita

1
Al final de un día
dedicado exclusivamente a escuchar “Esas mañanas”
de Jorge González
sabes que tienes que salir de tu casa
cuando llegue la noche.
No quieres estar solo
en tu pieza iluminada por la luz del computador
mientras en Youtube
suena “Esas mañanas”.
Navegué por la internet
sin vela ni astrolabio
miraba perfiles de completos desconocidos
me paseaba por matrimonios y cumpleaños
veladas inolvidables
camaradería
grato ambiente
feliz fin de semana
pero recordé que nadie cuelga en la muralla
ojos morados y cuchilladas
recordé que en la mesa de centro
no expones tus dientes rotos.
Mientras me dejaba llevar
por la internet
recordé que nadie enmarca
las manchas de vomito en la pared del living,
recordé que no se le ofrece once a las visitas
en platos trizados
recordé que las tazas sin oreja
y las cucharas dobladas
no se muestran,
se guardan para uno.
Me dejaba llevar por la internet
virtualmente me paseaba por cientos de eventos
que ofrece la noche santiaguina
hasta que di con una exposición de unos artistas
que incluía performance
más instalación
más música en vivo
y la posibilidad de llevar tu propio bebestible.
Indiqué que me interesaba.
Dejé constancia de mi interés.
La internet te ofrece la opción de ser un hombre interesado
y dar a conocer al mundo tu interés
lo que de alguna retorcida manera
te vuelve interesante.
Pasas de estar interesado
a ser interesante.
Gracias internet
por tanto.
2
Después de mucho caminar
y perderse por calles
diagonales
perpendiculares
y paralelas
con Vladimiro
logramos dar con el local
que más que un local es una casa.
A veces
aparece entre los artistas del lugar
un hombre mayor con un tiesto con ropa.
Otras veces
una señora ya mayor
se pasea en bata de dormir y pantuflas.
Con ambos adultos mayores
me encuentro en diferentes partes de la casa.
Al principio
pienso que es parte de la instalación
pero luego
concluyo que el artista organizó la exposición en la casa de sus padres.
La instalación
es una cama deshecha
frente a un cuadro negro con un punto rojo al centro.
Nos paseamos por la pieza
nos miramos
en silencio
con Vladimiro.
Intentamos comprender la propuesta artística
pero fracasamos
no entendemos nada.
Salimos de la pieza
luego, más borrachos
volvemos a entrar
observamos nuevamente la instalación
y nuevamente fracasamos
nuevamente no entendemos el arte contemporáneo
probablemente
no entendamos el arte en general.
Un grupo toca al fondo
en el patio interior
música bien Sigur Rós
la baterista balbucea sílabas
emite sonidos con la boca
mugidos
y por momentos
maullidos.
No hay subtítulos en ninguna parte
sé que no hay
porque pregunto a la organización:
¿Dónde están los subtítulos?
¿Perdón?, me responden
Los subtítulos, insisto yo
¿Dónde proyectan los subtítulos?
Pero por respuesta
recibo pura indiferencia
Yo diría desprecio, también
y por qué no
odio.
3
Vagamos
sin rumbo fijo
por la casa.
Los dueños de casa
tampoco
parecen encontrar su lugar.
Volvemos a la pieza de la instalación
está vacía
la gente está en el patio
nos fijamos que en la esquina había una repisa
y la repisa tiene libros
de autores que nos gustan
libros que queremos tener hace tiempo.
Nos miramos con Vladimiro
Metemos bajo nuestras ropas
libros de Bolaño y Bukowski
y por qué no un Teillier
y esta edición de Una temporada en el infierno está muy bonita
y este Historia del ojo tiene lindas ilustraciones
y salimos de la pieza mucho más gordos de lo que entramos
evidentemente más voluminosos
por suerte afuera están todos drogados.
4
Hay que irse
estoy muy nervioso
con las manos en los bolsillos de la chaqueta
sujeto los libros
para que no se caigan
pero siento que no paso piola
aunque todos están muy bolados
pienso
para tranquilizarme
pero no funciona
siento que me miran raro
todos se conocen
deben ser compañeros
de alguna escuela de arte
es como un carrete de curso
hay que irse.
Pero a Vladimiro le ofrecen marihuana
nos quedamos
compartimos un pito con los muchachos
el artista es consultado por su obra
por dos guapas chiquillas.
El artista responde:
“En verdad, soy de la idea de que el espectador es quien completa la obra”.
 Las niñas asienten con la cabeza
serias
respetuosas
y por qué no
también
coquetas.
Yo tengo rabia
no sé por qué
y tengo envidia, también
además, ya está dicho, estoy cagado de miedo.
Tengo rabia porque la instalación me pareció una mierda
Tengo envidia porque me encantaría
hacer arte de mierda y exponer mi arte de mierda
y que las niñas me preguntaran por mi arte de mierda
y yo dar respuestas de mierda.
Y tengo miedo que los libros se me suelten
se me escapen
porque se están resbalando
lo puedo sentir.
Cae uno al suelo
el Factotum
y al ver a Bukowski en el suelo
se me caen todos
pero los demás todavía no se dan cuenta
hasta que escuchan el sonido
de Los Detectives Salvajes
que por el tamaño mete mucho ruido
al chocar contra el piso
por muy drogada que esté la concurrencia
 el sonido de Los Detectives Salvajes te despierta.

 5
Retrocedemos
yo me intento explicar
sin buenos resultados.
“Ellos escribieron para gente como nosotros
no para ustedes”
Avanzamos hacia la puerta
“Ellos escribieron pensando en un tipo como Vladimiro”
pero mírenlo, “él es  Mario Santiago Papasquiaro”
Cómo no entienden eso
Entiendan algo
 “Él es Ulises Lima y yo soy Belano”
les digo
yo soy Rimbaud
no ustedes.
 La puerta se cierra
en nuestra cara.



4 comentarios:

  1. Sobre todo los que exponen arte de mierda, corajudo ladrón de libros crooner, oiga, colega. Oiga.

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  2. "En aquel tiempo yo tenía veinte años
    y estaba loco" Bolaño bloguero

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  3. "En aquel tiempo yo tenía veinte años
    y estaba loco" Bolaño bloguero

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