Practicante en acción

Practicante en acción

miércoles, 15 de julio de 2015

La verdad, la amarga verdad

Este año me toca hacer la memoria. Yo dije, ah, es como escribir un blog, pero con más entradas, como un estado de Facebook largo, pero sin memes. Al parecer, no es tan así la cosa. Para empezar, hay que tener una hipótesis y las conclusiones no se pueden redactar con emoticones ni stickers. Primer inconveniente, no tengo dicha hipótesis y, últimamente, solo me comunico mediante emojis.
Para escribir una tesis se debe dominar un tema y, eventualmente, identificar una problemática y proponer soluciones. Pero qué tema domino yo, ¿cuál es mi fuerte? Tomando en cuenta que estudio Pedagogía en Lenguaje y casi no leo, no recuerdo la última novela que leí entera, el desafío parece imposible.
Como me gusta ver películas le dije a mi profesor guía que la memoria se iba a tratar de eso, el cine. Él leyó el proyecto de memoria que le mandé y me dijo que le parecía bien, pero que le había hecho un par de correcciones. Acabo de mirar mi proyecto corregido y el profesor cambió el título, entre otras cosas. Nunca entendí mucho mi proyecto de memoria, ya me parecía confuso antes, cuando lo había redactado yo, pero ahora, no entiendo ni las palabras que aparecen, no sé lo que significan, simplemente no las conozco, tampoco salen en google y si algo no aparece en google yo no sé dónde más buscar, mi vida académica empieza y termina en google.
Me gusta ver series, mi talento es pasar mucho tiempo frente a la televisión, ahí tengo algo, pero no sé si alcance con eso para escribir una tesis. Podría hablar de Game of thrones, las cosas que me gustan y lo que me desagrada de la serie. Me gusta que haya dragones, pero le falta agregar el tema de los ovnis, detectives investigando abducciones, dragones y extraterrestres, acabo de dar con algo nuevo. Así tendría que ser mi tesis: yo dando ideas para nuevas series de HBO. Pero el ideal pocas veces se cumple, mi realidad es un poco distinta, me la paso leyendo libros que no entiendo.
Si he de ser sincero, tengo una deuda importante con mi capital cultural. Mi profesor guía me prestó libros de autores con nombres que no sé cómo pronunciar, por ejemplo, un tal, Etienne Souriau, quien parte definiendo lo que es el arte como “la dialéctica de la promoción anafórica” o “la sabiduría instaurativa”. El mismo autor agrega más adelante, en un tono que a mí me pareció amenazador “quien no entienda esto, es en absoluto incapaz de entender el arte”.

Para mí, arte es el penal de Alexis Sánchez en la final de la Copa América o el Corazones, de Los Prisioneros. Me cuesta hablar en términos académicos. En realidad, no soy un académico y ahora la farsa está saliendo a la luz. Mis lentes de marco grueso no podrán seguir sosteniendo la mentira por mucho tiempo más, esta memoria hará que el mundo conozca la miserable verdad: no soy un intelectual, nunca lo fui, nunca lo seré.

jueves, 9 de julio de 2015

Especial Copa América

Despierto erecto, hace varios días que no pasaba, creo que debo aprovechar este momento. Masajeo mi pene, la crema que tenía más a mano era un pote con Pielarmina, mala idea, me arden las bolas un poco. Soy de prepucio delicado, la crema Lechuga es la ideal. Para efectos de mantener la erección, pienso en la dependienta de la panadería, debe tener entre 60 y 70 años, pero siempre anda muy escotada. Eyaculo.
Creo que padezco de depresión posmasturbación, esta mañana me noto más melancólico de lo normal. Por otro lado, le ganamos a Argentina el fin de semana, el campeonato ya terminó y puede que sufra de depresión poscopa América. Probablemente no estaba preparado para ver a Chile campeón, no me siento distinto, soy el mismo de siempre y eso me atormenta. Ahora los chilenos tenemos que ser exitosos y positivos, no es mi caso. ¿Cuál es mi lugar en este nuevo Chile? Parece que me quedé sin país.
¿Qué significa ser un buen profesor? Los niños se cortan el pelo como Alexis Sánchez y Arturo Vidal, pero yo no puedo enseñarles a ser como sus ídolos, no sé manejar, es improbable que llegue a tener un Ferrari, tampoco me gustan los casinos y entre el hipódromo y el teletrak, me quedo con este último. Aunque, si he de ser sincero, la única vez que fui, perdí. Aposté todo a Guagua Mañosa, así se llamaba la yegua, y salió última. Parece que me quedé sin alumnos.
La marraqueta ha estado más crujiente está semana, lástima que tengo poco para echarle al pan, pienso en los goles de Vargas mientras raspo el frasco de la miel con la cuchara. Puede que no haya otra semana en que la marraqueta esté tan crujiente, sigo raspando el frasco, pero se acabó la miel. El café no va a estar más dulce esta mañana, se acabó el azúcar. Se acabó la Copa América.
 Somos campeones y como futuro docente, debo estar a la altura de las circunstancias. Tengo que ser como Sampaoli, gritar harto y hacer videos motivacionales para los jóvenes. Aunque yo me identifico más con Claudio Borghi o Nelson Acosta, soy más de dejar hacer y esperar que las cosas sucedan. Eso sí, en una cosa me parezco al casildense Sampaoli, la inminente calvicie que avanza por mi frente. Espero que al menos sirva para ganarme el respeto de la gente, si los niños no me respetan a mí, que por lo menos respeten mi alopecia.


jueves, 2 de julio de 2015

El paro indefinido en décimas

En paro indefinido
desde hace cualquier año,
compañeros yo apaño,
les digo que he nacido
en paro indefinido.
Este igual está en paro
me dijo fuerte y claro
el colega ampolleta
hablaba de su corneta
de otra cosa sería raro.

No soy profe colegiado
solo soy un practicante
errático y errante,
un artista preparado
que delira en cualquier lado.
No soy el Arturo Vidal
de este movimiento social,
más bien soy el Pepe Roja’
que trae una pata coja
el más lento del nacional.

Que renuncie el Congreso,
también nuestra presidenta
por el caso SQM y Penta,
y lo que está inconfeso
ya es mucho el exceso.
Me sumo al cacerolazo,
pero no al de los pelmazos
que piden paz ciudadana
 y meter a la gente en cana,
son un montón de payasos.

Soy libre de la métrica,
desayuno té romance
y torta amor en este lance,
de precisión milimétrica
es mi verso y geométrica.
En paro indefinido
en un día indefinido  
escribo un par de versos
como peítos perversos
solo esto ha salido.












jueves, 18 de junio de 2015

Shakespeare no se vende, se defiende

El profesor marchando también está educando.
Mi mamá apagó el despertador para que yo no fuera a marchar, tiene miedo de que me pase algo malo, por el caso Avilés anda asustada. Yo quería ir, me aprendí algunos gritos, tenía listo mi polerón rojo y mis pantalones negros, pero parece que voy a volver al amarillo patito y al calipso, no alcanzo a llegar a la manifestación.
Vamos los blogueros hay que opinar con más empeño.
Como me quedé dormido, apoyé al movimiento social vía Facebook. Le di like a todas las fotos que subía la gente marchando, por ejemplo, eso es apoyar el movimiento, ¿o no?
Lo que me inquieta es que me piden la opinión y yo no he podido leer mucho sobre el proyecto de carrera docente que propone el gobierno. He estado muy ocupado, hoy fui a la tetería con mi amigo Enzo, hablamos de los estrenos que llegaron al cine, de las posibilidades de Chile en la copa américa, de los singles de Joy Division, cuál es mejor, Atmosphere o Love will tear us apart, pero no se llegó a ninguna conclusión satisfactoria.
Como se puede ver, no tengo tiempo para nada: Ni revisar el proyecto de reforma ni tapar las goteras del techo, como quiere mi madre. Sin tetería yo no soy nada y la tetería está consumiendo toda mi vida, hay muchos temas que zanjar.  
Salimos a la calle nuevamente, Shakespeare no se vende se defiende.
Estoy planificando la unidad de drama, lo malo es que lo mío es la comedia. En específico, el chiste corto. Para acotar más el tema, el chiste gallego.
-Hola Manolo.
-¿Qué pasa Paco?
-¿Qué hora tenéis?
-Las diez menos diez.
-Entonces, no tenéis nada, tío.
A Shakespeare le hace falta más de eso, Romeo contando chistes gallegos a Julieta para seducirla en el balcón, eso se vería cool. Cómo puede ser considerado maestro en su disciplina un autor que no utiliza chistes gallegos como recurso artístico, no entiendo, detengan el mundo que me quiero bajar.
Romeo y Julieta no me está gustando, no he podido terminarla porque me aburre en demasía. Tengo que hacer un control de lectura de la obra y yo creo que la prueba se va a reducir a completar oraciones tipo: “Romeo, Romeo, dónde estás que no te…”.
Más Pac-Man menos represión.
Tengo la certeza que los Giocos sería un buen espacio para hacer clases. Este lugar es el último bastión de la vanguardia penquista, un local que dispone de todo lo que un ser humano necesita, café, flipper y un Pac-Man. También, creo que tienen el Space Invaders.
El punto es que se debe lograr enseñar gramática a través del Pac-Man y vocabulario, en el flipper o algún otro juego. De esta manera, las cosas que cuesta enseñar, debido a que los estudiantes se aburren, en este contexto pueden resultar las materias más atractivas, un evento deseado por los alumnos.
Mi propuesta para una reforma educacional es llevar el Pac-Man y el fliper al aula o trasladar a los niños a los Giocos, pero una sala de clases llena de mesas y sillas ya no se justifica, no tiene sentido.

domingo, 7 de junio de 2015

La alegría de la amistad

Echo de menos mi piocha, ando como perdido sin mi delantal. Son tiempos de paro, en mi mente planifico clases que no sé si se realizarán alguna vez. Todas mis clases imaginarias empiezan con un chiste corto: venía caminando al colegio y me encontré con mi suegra, uf, mi suegra, es fea mi suegra, es tan fea que cuando nació, el doctor la tiró al cielo y dijo, si vuela es murciélago y si camina, ratón. Mmm… puede que tenga que renovar mi rutina.
En consejo de curso falta más chiste corto, los muchachos se han mostrado un poco tensos. El otro día el tema a tratar era La alegría de la amistad y cuando entré a la sala había una niña agarrando a patadas a su compañero. Mientras tanto, al fondo de la sala, un niño ahorcaba a otro, con el brazo.
Busco en el Marco para la buena enseñanza del Mineduc alguna idea que me ayude a enfrentar este tipo de contingencias. Hay un apartado que dice, “Creación de un ambiente propicio para el aprendizaje: El profesor establece un clima de relaciones de aceptación, equidad, confianza, solidaridad y respeto”. Parece una buena iniciativa, pero en ninguna parte dice cómo lograr ese clima ideal.
Dejo de lado el Marco para la buena enseñanza y me dirijo al abusador, quien es más grande que yo y, eventualmente, podría tirarme por la ventana. Suelta a tu compañero, dije. Pero si estamos jugando, me respondió el niño matón, su compañero tosía y miraba el suelo. Me pongo en medio de los dos y los separo a la fuerza, con los brazos. No es la forma más elegante, pero no se me ocurre otra.
Luego, voy al otro extremo de la sala, le digo a una niña que deje de patear a su compañero. Me mira, sin dejar de tirar patadas, y me dice que no le está pegando. Deja tranquilo a tu compañero, insisto. Si no le duele, responde ella. En la clase sobre la amistad, me siento más un árbitro de combates “Todo vale”, que un profesor.
Los estudiantes ven un cortometraje, que habla del respeto mutuo, el amor fraternal, etc. Un estudiante se acerca y a pito de nada me dice que va a traer una metralleta porque quiere matar a todos sus compañeros. Primero, creo que está hueviando. Le digo que siga viendo el video. Se pone más serio que antes y reitera la idea de traer una metralleta. Me empiezo a asustar y mi primer impulso es decirle que espere a que termine mi práctica para desatar su locura. Pero después me acuerdo de mi tarea de formador y todo eso, le digo que si tiene problemas hay otro tipo de caminos, como el diálogo basado en el respeto, por ejemplo. La solución para mis problemas es una metralleta, me dice antes de salir a recreo. No me parece una buena idea, respondo. Es la mejor idea, insiste él y se va.
Algo me dice que no se entendió el mensaje del cortometraje, probablemente haga falta más de una clase para profundizar en La alegría de la amistad.
  


domingo, 31 de mayo de 2015

Inmigrante tecnológico

Mi colegio se adhirió al paro convocado por el Colegio de Profesores y yo todavía no hago ninguna clase en mi práctica. Hasta el momento he colaborado, hago callar a los alumnos, intento que no se peguen tanto, reviso pruebas, ese tipo de cosas, pero ya se acabó mayo y todavía no he hecho clases.
Shhh, realizo mucho ese sonido. Shhh, de manera breve, si es que hay pocos hablando o un shhh impetuoso, cuando las cosas se están saliendo de control en la sala. Soy un profesional del shhh. Puedo planificar una secuencia didáctica completa solo utilizando el shhh.
Para ser sincero, estaba en problemas. Mi profesor guía me dijo que en junio debía tomar un rol más protagónico, dejar de decir shhh todo el rato y hacer otras cosas, como explicar el objetivo de la clase, realizar una síntesis al final, motivar a los alumnos, etc.
El punto es que lo mío son los roles secundarios. Me siento bien pasando lista, tengo mucho talento para eso, decir una apellido en voz alta y esperar a que el alumno levante su mano y diga presente, eso lo hago muy bien. Pasar lista y decir shhh, decir shhh y pasar lista, ese es mi territorio.
¿Cómo se dice, la tablet o el tablet? ¿Cómo se pronuncia? ¿Cómo se utiliza, se parece a un celular, pero más grande? Mi celular tampoco es muy avanzado, solo sirve para llamar o mandar mensajes, no tengo ni juegos, la tecnología touch no ha llegado a mi vida.
Tengo que enseñar a los estudiantes a realizar una presentación en Prezi, utilizando la tablet o el tablet, como se diga. No tengo tablet y nunca he hecho nada en Prezi, yo soy más del PowerPoint, de lo predecible y estático.
Los niños van muy rápido y yo, muy lento. El otro día, en consejo de curso con un séptimo, quería motivarlos a cumplir sus metas y puse el video de la final de Massú en Atenas 2004. Pero ellos, los estudiantes, en ese entonces tenían como 2 años y no recordaban mucho la hazaña del Vampiro. Probablemente su otro video clásico habría sido más efectivo, en donde sale diciendo, “en esta vida nada es imposible, hueón, ni una hueá”, ese discurso siempre me emociona, pero el lenguaje no es apropiado para un curso de enseñanza básica.
En esa misma clase, una profesora me pidió que me metiera a internet en el computador para mostrarle un cortometraje a los niños, no supe cómo, no tengo nada con wi-fi. Le dije que no se podía, me dio vergüenza reconocer que no sabía. No importa, respondió ella, utiliza mi celular para compartir internet. Yo tomé el celular y no sabía ni cómo encenderlo, pasaba el dedo por la pantalla y no aparecía ningún ícono que me salvara del desastre. La profesora se percató de mi evidente inoperancia con todo lo relativo al siglo XXI y puso ella el cortometraje
Voy a tener que actualizarme o hacer clases en una granja amish, no hay más opciones. Igual la estética amish me agrada, pero me tinca que son un poco conservadores y yo soy artista, mi ética y estética tienen que ver más con la vanguardia que con la tradición


miércoles, 13 de mayo de 2015

Las practicantes

En algún momento se me atrofió el sentido del humor, el sentido del buen gusto y el sentido común. Las habilidades blandas se me endurecieron, me cuesta iniciar una conversación con una persona sin referirme al clima, la hora o la fecha.
A mi padre le preocupa mi ostracismo. Me pregunta insistentemente por las practicantes del colegio, si converso con ellas, si hago vida social, etc. Yo respondo a todo que sí, mientras miro el resumen de los goles en las noticias. Mi papá me habla mucho de mujeres, como para asegurarse que soy heterosexual. Atractiva la chiquilla, me dice, cuando aparece alguna modelo dando el tiempo. Yo le respondo que no me gusta su ropa, que la niña tiene un mal concepto de la moda. Mi papá se inquieta y se atora con la sopa. Entonces, le digo que la chiquilla igual está rica, aunque tenga un gusto dudoso a la hora de elegir su outfit.
Son lindas, las practicantes. Se reúnen en la biblioteca en los recreos, las de inglés y las de educación física utilizan una mesa, las de matemáticas, se sientan en otra. Yo, en un rincón, me siento solo y las observo. Hago como que leo, pero en realidad estoy pendiente de lo que hablan, de sus risas y la manera en que caminan.  
Ayer, mientras esperaba al profesor guía afuera de la sala de profesores, conversé con una practicante de inglés. Me preguntó cuál era mi especialidad, dónde estudiaba y ese tipo de cosas. Resultó que teníamos conocidos en común y fue incómodo porque no tenía buenas referencias de mis amigos. Yo me alegré al principio y hablé con orgullo de mis camaradas. ¿Sabes lo que le hizo M… a mi mejor amiga?, me preguntó. M… es un tipazo, nada malo, supongo, respondí yo. Empezó a salir con mi amiga, le pidió pololeo y después de meses, cuando ella no podía estar más enamorada, supo que él tenía un hijo con otra, me dijo la practicante. Oh, respondí yo. Y eso no es todo, dijo ella, resulta que él todavía vivía con su hijo y su ex, qué te parece, preguntó. Mal, no estuvo bien ahí mi amigo, reconocí.  
Hubo un largo silencio fuera de la sala de profesores. Yo me quería ir, pero mi profesor guía no llegaba nunca. Y si conoces a M… entonces, también ubicas a los hermanos R… me dijo la practicante de inglés. Respondí que sí, que efectivamente son grandes amigos míos. Qué asco, dijo ella, me contaron que tenían relaciones sexuales entre ellos, de hecho, yo una vez los vi darse un beso con lengua en un recital de poesía. Lo del beso en la boca, fue un acto poético, amor fraternal, insistí ante su mirada escéptica. Y no tiran entre ellos, le digo, pero hablo demasiado fuerte y atraigo la atención del inspector, quien mira con el ceño fruncido hacia mí.
Esa fue la primera y última vez que hablé con una practicante, la niña de inglés ahora prefiere mirar hacia otro lado cuando nos encontramos de frente en el pasillo, ni me saluda. Es una pena, porque estaba harto rica, a pesar que su gusto al momento de escoger el outfit del día es más que dudoso.