Practicante en acción

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jueves, 6 de agosto de 2015

La confesión de un practicante granuja

Quédate en mi departamento una semana, si quieres. Me dicen cuando llego a algún lugar. El problema es que tengo problemas para medir el tiempo, la relatividad que le llaman, Einstein y todo eso.
La semana original se puede tranformar en seis meses de dormir en un sillón cama. Cuando tengo algo de dinero, pago el almuerzo o alguna cuenta. También recuerdo haber limpiado el baño y la cocina alguna vez, pero mi mayor aporte en la vida consiste en pasar desapercibido, cosa que me sale bastante bien.
El sillón cama donde duermo tiene una mancha de sangre que está seca, pero aún así da un poco de asco. Cuando duermo hacia mi lado derecho, es lo primero que veo al despertar. Samuel, el dueño del sillón, dijo que un amigo había dormido con una niña que andaba con la regla y por eso el sillón había quedado así. Tapo el círculo rojo con un cojín y pienso en otra cosa o no pienso en nada, aunque eso ya es más difícil.
En este departamento hay dos baños, uno está malo y es utilizado de bodega. A las diez y media de la mañana, más o menos, del baño malo emana un olor a mierda importante que cumple la función de despertador los fines de semana.
Miro unos pedazos de pizza sobre la mesa. Me los ofrecieron ayer, pero dije que no, que estaba bien, que había tomado una rica once, rica once que consistió en un vaso de harina tostada con agua. Me acerco y siento el olor a queso, tomate y orégano. Se abre la puerta del departamento, viene gente, cierro la caja de la pizza rápido, como si me pillaran robando.
Me duele la espalda. Cambié el sillón por un colchón inflable, pero perdió todo el aire durante la noche y terminé durmiendo en el duro suelo. Probablemente la gata le hizo un agujero. Camino por el living sin pantuflas y al dar unos pasos siento la alfombra húmeda. En el lavamanos hay una fuga de agua que controlamos con toallas y camisas viejas, pero parece que esta vez no fue suficiente.

Abro la puerta de una pieza chica que no se abre nunca, debido a la gran cantidad de cachureos que hay en ella cuesta mucho cerrarla, y saco dos bolsas de basura en las que guardo mi ropa.
Abandono este amable cuhitril y salgo en busca de otra madriguera, la mancha de sangre se queda, el practicante se marcha.
Oh, practicante, hipócrita practicante, qué tanto planificas si en la tarde no tienes un techo para dormir. Practicante granuja, hipócrita practicante, no busques un remedio para la melancolía ni la manera de secar tus calcetines mojados por la lluvia en tus power point. Da igual si estás en Santiago o Hualpén, tus dos bolsas de basura con planificaciones no conmueven corazones, así que yo vuelvo a preguntar, qué tanto planificas, hipócrita practicante.
No todos saben cantar, no todos pueden ser manzana y rodar  a los pies de los demás, decía el colega Esenín. Yo agregaría que no todos pueden ser pizarra y no todos saben divagar y no todos saben ser practicantes por toda la eternidad y por sobre todo, no todos saben llegar a la hora de once donde Reinaldo, hablar de Movimiento Urbano Rural y al mismo tiempo llenar la panza con mermelada artesanal de frutilla.
Qué pretendes, granuja practicante, hablando de arte con el colega Reinaldo, si lo único que está en tu mente es el manjar sobre el cuchillo y el cuchillo sobre el pan tostado.
Qué tanto planificas, hipócrita, si vas al cine y no entiendes Los Minions, cómo esperas trabajar con Shakespeare o Cervantes.

Esta es la suprema confesión que puede hacer un granuja o un practicante o un granuja practicante.

miércoles, 29 de julio de 2015

Currículum Vitae. Primera parte. (Cover de Rodrigo lira)

I. Datos personales:
Nombre: Diego Alberto Vega Espinoza.
Fecha de nacimiento: 25 de noviembre de 1984. El parto fue por cesárea, desde niño he sido más reactivo que proactivo.
Profesión: Artista de la pedagogía. Mi arte más que abstracto es abstraído. Mi poética es críptica por obligación. Es posible que ni siquiera sea tan artista como creo. Lo más probable es que solo sea una persona que no se sabe explicar.
Estado civil: Soltero, sin hijos. Hay una canción cuyo estribillo reza: “Soy soltero y hago lo que quiero”. Por experiencia propia, me parece que no es tan así la cosa.
Nivel cultural: Mediocre, se limita a los éxitos de taquilla de Cineplanet, lugar al que mi colega Fernando Castillo me deja entrar gratis.
Nivel social: Oscila entre clase media baja y baja a secas, es decir, pobre. Muchas veces he vivido en la comuna de Providencia, pero siempre de allegado. A veces tengo pieza, a veces, no, a veces el sillón es eso, un sillón, otras veces es, también, cama, mesa de centro y comedor. Mido el tiempo en otra escala a la hora de pedir alojamiento: si digo que es por un día, será una semana, las semanas terminan siendo meses y los meses, años.
Dirección y número telefónico: Mi teléfono es móvil, mi domicilio, movedizo. La batería de mi celular está mala y se escucha pésimo. Favor comunicarse conmigo solo mediante Facebook, estoy muy presente en la redes sociales, favor darme muchos likes.
II. Formación académica.
A. Periodo 2003 a 2007.
Compositor y segunda guitarra en Dina Gómez, banda musical penquista, punta de lanza en el indie pop chileno. Por otro lado, logré ser junior del sello que contrató a la banda, aunque no sé si eso es un ascenso o un descenso en mi carrera, tomando en cuenta que llegué siendo artista.
Como junior tuve logros importantes, por ejemplo, fui elegido empleado del mes en abril del 2006. Mi pericia limpiando baños es legendaria en el underground.
Como músico, aprendí a esquivar rodajas de limones y hielos en el escenario, lo que es todo un desafío, ya que tienes que seguir tocando mientras te agachas.
Momentos destacados:
1) Comí pizza con Antonio Vodanovic. Me contó que meditaba todos los días y que en 7 años más, según sus cálculos, esperaba convertirse en un iluminado, igual que Jesucristo, aseguró el ex animador del Festival de Viña. Eso fue el 2005. Espero que lo haya logrado.
2) Participé en la grabación del video de Mickey Mal, primer sencillo de la banda, en el cementerio de Lota. Yo soy el de polera amarilla y gorra, también, amarilla. La canción es pegajosa, dice cosas como “qué sol mi amor”. No sé por qué no fue un hit.
3) Como junior del sello, le ofrecí café a Cristóbal Briceño, vocalista de los Fother Muckers, en ese entonces, pero no quiso. Tenemos té y jugo, también, dije a modo de ofrecimiento. No, gracias, me respondió.
4) Toqué a torso desnudo en un programa de Telecanal. El animador, Palomo, creo que le llaman, me preguntó si tenía anemia, si acaso me estaba alimentando bien. Digamos que como una vez al día y mi almuerzo es más bien frugal, respondí.
5) El 2007 asisto al preuniversitario Einstein en Concepción. Yo pensé, por el nombre, que era un lugar para superdotados, pero me equivoqué, era para gente normal y no tanto, depende el punto de vista.





miércoles, 15 de julio de 2015

La verdad, la amarga verdad

Este año me toca hacer la memoria. Yo dije, ah, es como escribir un blog, pero con más entradas, como un estado de Facebook largo, pero sin memes. Al parecer, no es tan así la cosa. Para empezar, hay que tener una hipótesis y las conclusiones no se pueden redactar con emoticones ni stickers. Primer inconveniente, no tengo dicha hipótesis y, últimamente, solo me comunico mediante emojis.
Para escribir una tesis se debe dominar un tema y, eventualmente, identificar una problemática y proponer soluciones. Pero qué tema domino yo, ¿cuál es mi fuerte? Tomando en cuenta que estudio Pedagogía en Lenguaje y casi no leo, no recuerdo la última novela que leí entera, el desafío parece imposible.
Como me gusta ver películas le dije a mi profesor guía que la memoria se iba a tratar de eso, el cine. Él leyó el proyecto de memoria que le mandé y me dijo que le parecía bien, pero que le había hecho un par de correcciones. Acabo de mirar mi proyecto corregido y el profesor cambió el título, entre otras cosas. Nunca entendí mucho mi proyecto de memoria, ya me parecía confuso antes, cuando lo había redactado yo, pero ahora, no entiendo ni las palabras que aparecen, no sé lo que significan, simplemente no las conozco, tampoco salen en google y si algo no aparece en google yo no sé dónde más buscar, mi vida académica empieza y termina en google.
Me gusta ver series, mi talento es pasar mucho tiempo frente a la televisión, ahí tengo algo, pero no sé si alcance con eso para escribir una tesis. Podría hablar de Game of thrones, las cosas que me gustan y lo que me desagrada de la serie. Me gusta que haya dragones, pero le falta agregar el tema de los ovnis, detectives investigando abducciones, dragones y extraterrestres, acabo de dar con algo nuevo. Así tendría que ser mi tesis: yo dando ideas para nuevas series de HBO. Pero el ideal pocas veces se cumple, mi realidad es un poco distinta, me la paso leyendo libros que no entiendo.
Si he de ser sincero, tengo una deuda importante con mi capital cultural. Mi profesor guía me prestó libros de autores con nombres que no sé cómo pronunciar, por ejemplo, un tal, Etienne Souriau, quien parte definiendo lo que es el arte como “la dialéctica de la promoción anafórica” o “la sabiduría instaurativa”. El mismo autor agrega más adelante, en un tono que a mí me pareció amenazador “quien no entienda esto, es en absoluto incapaz de entender el arte”.

Para mí, arte es el penal de Alexis Sánchez en la final de la Copa América o el Corazones, de Los Prisioneros. Me cuesta hablar en términos académicos. En realidad, no soy un académico y ahora la farsa está saliendo a la luz. Mis lentes de marco grueso no podrán seguir sosteniendo la mentira por mucho tiempo más, esta memoria hará que el mundo conozca la miserable verdad: no soy un intelectual, nunca lo fui, nunca lo seré.

jueves, 9 de julio de 2015

Especial Copa América

Despierto erecto, hace varios días que no pasaba, creo que debo aprovechar este momento. Masajeo mi pene, la crema que tenía más a mano era un pote con Pielarmina, mala idea, me arden las bolas un poco. Soy de prepucio delicado, la crema Lechuga es la ideal. Para efectos de mantener la erección, pienso en la dependienta de la panadería, debe tener entre 60 y 70 años, pero siempre anda muy escotada. Eyaculo.
Creo que padezco de depresión posmasturbación, esta mañana me noto más melancólico de lo normal. Por otro lado, le ganamos a Argentina el fin de semana, el campeonato ya terminó y puede que sufra de depresión poscopa América. Probablemente no estaba preparado para ver a Chile campeón, no me siento distinto, soy el mismo de siempre y eso me atormenta. Ahora los chilenos tenemos que ser exitosos y positivos, no es mi caso. ¿Cuál es mi lugar en este nuevo Chile? Parece que me quedé sin país.
¿Qué significa ser un buen profesor? Los niños se cortan el pelo como Alexis Sánchez y Arturo Vidal, pero yo no puedo enseñarles a ser como sus ídolos, no sé manejar, es improbable que llegue a tener un Ferrari, tampoco me gustan los casinos y entre el hipódromo y el teletrak, me quedo con este último. Aunque, si he de ser sincero, la única vez que fui, perdí. Aposté todo a Guagua Mañosa, así se llamaba la yegua, y salió última. Parece que me quedé sin alumnos.
La marraqueta ha estado más crujiente está semana, lástima que tengo poco para echarle al pan, pienso en los goles de Vargas mientras raspo el frasco de la miel con la cuchara. Puede que no haya otra semana en que la marraqueta esté tan crujiente, sigo raspando el frasco, pero se acabó la miel. El café no va a estar más dulce esta mañana, se acabó el azúcar. Se acabó la Copa América.
 Somos campeones y como futuro docente, debo estar a la altura de las circunstancias. Tengo que ser como Sampaoli, gritar harto y hacer videos motivacionales para los jóvenes. Aunque yo me identifico más con Claudio Borghi o Nelson Acosta, soy más de dejar hacer y esperar que las cosas sucedan. Eso sí, en una cosa me parezco al casildense Sampaoli, la inminente calvicie que avanza por mi frente. Espero que al menos sirva para ganarme el respeto de la gente, si los niños no me respetan a mí, que por lo menos respeten mi alopecia.


jueves, 2 de julio de 2015

El paro indefinido en décimas

En paro indefinido
desde hace cualquier año,
compañeros yo apaño,
les digo que he nacido
en paro indefinido.
Este igual está en paro
me dijo fuerte y claro
el colega ampolleta
hablaba de su corneta
de otra cosa sería raro.

No soy profe colegiado
solo soy un practicante
errático y errante,
un artista preparado
que delira en cualquier lado.
No soy el Arturo Vidal
de este movimiento social,
más bien soy el Pepe Roja’
que trae una pata coja
el más lento del nacional.

Que renuncie el Congreso,
también nuestra presidenta
por el caso SQM y Penta,
y lo que está inconfeso
ya es mucho el exceso.
Me sumo al cacerolazo,
pero no al de los pelmazos
que piden paz ciudadana
 y meter a la gente en cana,
son un montón de payasos.

Soy libre de la métrica,
desayuno té romance
y torta amor en este lance,
de precisión milimétrica
es mi verso y geométrica.
En paro indefinido
en un día indefinido  
escribo un par de versos
como peítos perversos
solo esto ha salido.












jueves, 18 de junio de 2015

Shakespeare no se vende, se defiende

El profesor marchando también está educando.
Mi mamá apagó el despertador para que yo no fuera a marchar, tiene miedo de que me pase algo malo, por el caso Avilés anda asustada. Yo quería ir, me aprendí algunos gritos, tenía listo mi polerón rojo y mis pantalones negros, pero parece que voy a volver al amarillo patito y al calipso, no alcanzo a llegar a la manifestación.
Vamos los blogueros hay que opinar con más empeño.
Como me quedé dormido, apoyé al movimiento social vía Facebook. Le di like a todas las fotos que subía la gente marchando, por ejemplo, eso es apoyar el movimiento, ¿o no?
Lo que me inquieta es que me piden la opinión y yo no he podido leer mucho sobre el proyecto de carrera docente que propone el gobierno. He estado muy ocupado, hoy fui a la tetería con mi amigo Enzo, hablamos de los estrenos que llegaron al cine, de las posibilidades de Chile en la copa américa, de los singles de Joy Division, cuál es mejor, Atmosphere o Love will tear us apart, pero no se llegó a ninguna conclusión satisfactoria.
Como se puede ver, no tengo tiempo para nada: Ni revisar el proyecto de reforma ni tapar las goteras del techo, como quiere mi madre. Sin tetería yo no soy nada y la tetería está consumiendo toda mi vida, hay muchos temas que zanjar.  
Salimos a la calle nuevamente, Shakespeare no se vende se defiende.
Estoy planificando la unidad de drama, lo malo es que lo mío es la comedia. En específico, el chiste corto. Para acotar más el tema, el chiste gallego.
-Hola Manolo.
-¿Qué pasa Paco?
-¿Qué hora tenéis?
-Las diez menos diez.
-Entonces, no tenéis nada, tío.
A Shakespeare le hace falta más de eso, Romeo contando chistes gallegos a Julieta para seducirla en el balcón, eso se vería cool. Cómo puede ser considerado maestro en su disciplina un autor que no utiliza chistes gallegos como recurso artístico, no entiendo, detengan el mundo que me quiero bajar.
Romeo y Julieta no me está gustando, no he podido terminarla porque me aburre en demasía. Tengo que hacer un control de lectura de la obra y yo creo que la prueba se va a reducir a completar oraciones tipo: “Romeo, Romeo, dónde estás que no te…”.
Más Pac-Man menos represión.
Tengo la certeza que los Giocos sería un buen espacio para hacer clases. Este lugar es el último bastión de la vanguardia penquista, un local que dispone de todo lo que un ser humano necesita, café, flipper y un Pac-Man. También, creo que tienen el Space Invaders.
El punto es que se debe lograr enseñar gramática a través del Pac-Man y vocabulario, en el flipper o algún otro juego. De esta manera, las cosas que cuesta enseñar, debido a que los estudiantes se aburren, en este contexto pueden resultar las materias más atractivas, un evento deseado por los alumnos.
Mi propuesta para una reforma educacional es llevar el Pac-Man y el fliper al aula o trasladar a los niños a los Giocos, pero una sala de clases llena de mesas y sillas ya no se justifica, no tiene sentido.

domingo, 7 de junio de 2015

La alegría de la amistad

Echo de menos mi piocha, ando como perdido sin mi delantal. Son tiempos de paro, en mi mente planifico clases que no sé si se realizarán alguna vez. Todas mis clases imaginarias empiezan con un chiste corto: venía caminando al colegio y me encontré con mi suegra, uf, mi suegra, es fea mi suegra, es tan fea que cuando nació, el doctor la tiró al cielo y dijo, si vuela es murciélago y si camina, ratón. Mmm… puede que tenga que renovar mi rutina.
En consejo de curso falta más chiste corto, los muchachos se han mostrado un poco tensos. El otro día el tema a tratar era La alegría de la amistad y cuando entré a la sala había una niña agarrando a patadas a su compañero. Mientras tanto, al fondo de la sala, un niño ahorcaba a otro, con el brazo.
Busco en el Marco para la buena enseñanza del Mineduc alguna idea que me ayude a enfrentar este tipo de contingencias. Hay un apartado que dice, “Creación de un ambiente propicio para el aprendizaje: El profesor establece un clima de relaciones de aceptación, equidad, confianza, solidaridad y respeto”. Parece una buena iniciativa, pero en ninguna parte dice cómo lograr ese clima ideal.
Dejo de lado el Marco para la buena enseñanza y me dirijo al abusador, quien es más grande que yo y, eventualmente, podría tirarme por la ventana. Suelta a tu compañero, dije. Pero si estamos jugando, me respondió el niño matón, su compañero tosía y miraba el suelo. Me pongo en medio de los dos y los separo a la fuerza, con los brazos. No es la forma más elegante, pero no se me ocurre otra.
Luego, voy al otro extremo de la sala, le digo a una niña que deje de patear a su compañero. Me mira, sin dejar de tirar patadas, y me dice que no le está pegando. Deja tranquilo a tu compañero, insisto. Si no le duele, responde ella. En la clase sobre la amistad, me siento más un árbitro de combates “Todo vale”, que un profesor.
Los estudiantes ven un cortometraje, que habla del respeto mutuo, el amor fraternal, etc. Un estudiante se acerca y a pito de nada me dice que va a traer una metralleta porque quiere matar a todos sus compañeros. Primero, creo que está hueviando. Le digo que siga viendo el video. Se pone más serio que antes y reitera la idea de traer una metralleta. Me empiezo a asustar y mi primer impulso es decirle que espere a que termine mi práctica para desatar su locura. Pero después me acuerdo de mi tarea de formador y todo eso, le digo que si tiene problemas hay otro tipo de caminos, como el diálogo basado en el respeto, por ejemplo. La solución para mis problemas es una metralleta, me dice antes de salir a recreo. No me parece una buena idea, respondo. Es la mejor idea, insiste él y se va.
Algo me dice que no se entendió el mensaje del cortometraje, probablemente haga falta más de una clase para profundizar en La alegría de la amistad.