Practicante en acción

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jueves, 3 de marzo de 2016

La modernidad de la galletería

“Cuando ustedes van hacia la modernidad yo ya vengo de vuelta de África, con una pata menos y cargado con marfil”, repito en voz alta frente al espejo. Estoy en el baño, solo, en pijama, no sé a quién le hablo ni de quién hablo. Solo es algo que viene a mi mente, de niño siento la extraña necesidad de ser un poco más moderno que el día anterior y es desgastante, pero ya no hay vuelta atrás, es lo que soy y lo que no, yo es otro, no sé quién, pero otro.
“Senté a la academia en mis rodillas, la encontré amarga y la escupí”, así comenzará la defensa de mi tesis, después, un chiste de gallegos, mejor dos, el chiste gallego es mi fuerte, luego, pensaba colocar música, para amenizar la situación y pasar repartiendo galletas y hablaría de galletas con la comisión evaluadora, cosas como “cuáles son sus galletas favoritas”, no faltará quien responda, “las Toddy”, entonces yo digo, “¿y por qué no las Kuky? Y ahí se arma la polémica, podemos estar una hora hablando del tema, por qué son tan ricas las galletas de vino y eso que ni siquiera tienen sabor a vino, por qué se llaman así. Las galletas de coco, crujientes o sopeadas en café, ideales para media tarde. Las Frac clásicas, por qué no han sido superadas por sus variaciones con distintos sabores, por qué en cuanto a las galletas se impone lo clásico, las Tritón, lo mismo, su variante con sabor a lúcuma no convence, qué pasa ahí, qué opinan, los profesores de la comisión se entusiasman con la discusión, hay peleas, primero, verbales, luego, a golpes.

Finalmente, la situación se calma, los profesores vuelven a sus puestos y yo expongo mis conclusiones: la modernidad no tiene cabida en el mundo de la galletería. Aplauso cerrado, fotografía con mi respectivo diploma, saludo, reverencia y, a modo de gran final, otro chiste gallego. 

martes, 1 de marzo de 2016

Forrest Gump

Oiga, qué hace, por qué lleva cinco horas sin conectarse, pregunta Enzo por Wasap. Entiendo su preocupación, ambos somos blogueros y estamos permanentemente actualizando nuestro estado en Facebook, opinando y dando like, notificando y siendo notificados, intentando interpretar nuestro papel de artistas del siglo XXI lo mejor posible.
Pero estaba tomando el té, concentrado en eso, el té debe quedar en su punto exacto ni muy cargado ni muy liviano, es algo difícil de explicar y de lograr. Estaba con Nicolás y una amiga de él y pasé de tomar el té a tocar el violín, cosa que según yo, hago bastante bien, soy el  Richard Strauss de la hueá, quiero decir que amenizo bien la velada, intento escuchar a las amigas de mis amigos y no desubicarme, como preguntar cosas como si están pololeando o la naturaleza de la relación que llevan o si conocen a sus respectivos padres o si ya culearon o si piensan culear hoy día, acá, al lado mío, cosas que podrían generar un momento incómodo, digamos que casi no hablo y escucho, que por lo demás, es lo que hago siempre y es por eso que soy tan bueno tocando el violín.
Estaba en eso, en una simpática velada y la amiga de mi amigo dice, “odio Forrest Gump” y yo me tuve que contener para no agarrar la tetera y azotarle la cabeza. Pero la parte que dice, “no soy muy inteligente, Jenny, pero sé lo que es el amor”, ¿no te produce ternura?, preguntaba yo y ella, “mmm, no, como que es un hueón tonto no más”.  Tuve que pararme, hacer cualquier cosa, echar una meada, dejar que el aire refrescara mi mente, dejarlos solos igual, un buen violinista sabe que hay que dejar solo a tu amigo con su amiga, cada tanto y luego regresar para seguir amenizando, cosa que hice.
Pero Tom Hanks, ¿te cae bien?, le pregunté a la chica y mencioné al Náufrago y Tienes un e-mail y Apollo 13. No, me carga el Náufrago, dijo la niña y yo NO, pero cómo, “Wilson, perdona Wilson” y empecé a interpretar la escena en que al náufrago se le cae Wilson al agua y tiene que seguir en la balsa solo, la mejor escena no solo del cine, es el pináculo ético-estético-poético de la civilización occidental y la niña, “no es que me aburro antes, como que me quedo dormida y nunca llego a esa parte”.
De nuevo me paré de la mesa, herido, dije que tenía que fumar afuera, a pesar que nunca he fumado.
Vuelvo y olvidando mi rol de buen violinista, sin escuchar la conversación que mi amigo con su amiga tenían, pregunto a la chica, “qué película te gusta”, “qué chucha te gusta” (y acá ya no hablaba de cine, probablemente, me estaba refiriendo a la vida, aunque no lo tengo claro), “qué mierda esperas del arte”.
Yo: Volver al futuro I, ¿te gustó, verdad?
La niña: No
Yo: ¿Jurassic Park I?
Ella: No, pero menciona algo más actual, estás hablando de películas muy antiguas.
Yo: No se les dice antiguas, se les dice CLÁSICOS, digo golpeando la mesa y derramando mi cerveza (ya habíamos pasado del té a la cerveza, el cine así lo ameritaba).
Nicolás: Pero Diego, no toda la gente ve tantas películas como tú, de hecho, hay gente que no le gusta ir al cine, que prefiere hacer otras cosas…
Diego o sea yo: IGNORANTES, así se llama esa gente, IGNORANTES.
La niña arranca, dice que va al baño, pero acaba de ir, el punto es que se va por un rato. Nicolás intenta tranquilizarme, no a todo el mundo le gusta ver películas y está bien, insiste en ese punto y a mí se me rompe el corazón y doy vuelta otro vaso con cerveza y la niña vuelve y le pregunto por El día de la independencia, Will Smith salvando al mundo, naves extraterrestres explotando en el cielo a modo de fuegos artificiales el 4 de julio, ¿no sentiste nada?, no, responde ella.
¿Qué te conmueve?, ¿qué esperas de la vida? Sigo preguntando en la calle, en la micro, mientras me lavo los dientes frente al espejo, ¿Qué MIERDA QUIEREN DEL ARTE?


lunes, 29 de febrero de 2016

Manifiesto Contra los Cortometrajes

El día de hoy, en reiteradas ocasiones, se me ha preguntado por la calidad cinematográfica del cortometraje animado ganador del Oscar 2016. Saludo la victoria de los compatriotas, de hecho, celebré abrazado a mi madre, cual partido de la selección chilena, el momento en que fueron mencionados y se pararon a recibir su premio.
Pero me cargan los cortos, odio los cortos, en general, no hay cortometraje que me guste, porque cuál es la idea, es como hacer un tráiler. Debe ser porque soy bloguero y no conozco a miembro de este gremio que disfrute los cortos.
El bloguero Enzo, odió Relatos Salvajes, película que a mí me encantó, pero él me dijo, “no, son puros cortos, qué mierda pretende la gente que hace cortos”. Luego, agregó: “odio los cortos”. De esta manera se expresó.
El bloguero Maximiliano también se pronunció al respecto: “oiga, concuerdo con usted y el colega Enzo, me cargan los cortos, son para los hueones”. Maximiliano suele ser lapidario. “Me distraigo dos minutos y me perdí el 30% de la mierda”, de esta manera razonó Maximiliano.
“Deberíamos hacer un manifiesto contra el cortometraje”, sugiere Maximiliano, presidente del Sindicato de Blogueros de Santiago Centro con sede en Puente Alto.
“¿Y qué diría ese manifiesto, oiga?”, pregunto yo interesado en toda esta problemática.
“Que estos hueones dejen de hacer sus mierdas y el manifiesto debe ir firmado por todo el sindicato porque no conozco bloguero que guste de los cortometrajes”, de esta forma habló Maximiliano. Toda la junta celebró la medida y como secretario del gremio paso a difundir la mencionada iniciativa, el necesario Manifiesto Contra los Cortometrajes.
De esta forma terminó otra productiva reunión del Sindicato de Blogueros de Santiago Centro.
Saludos.  


domingo, 21 de febrero de 2016

Reciclín

Arte, año 1999, primero medio, noviembre.
Técnico Manual creo que se llamaba la clase de arte en mi época, el punto es que no había entregado ningún trabajo ese semestre y me quería salvar con el trabajo final, el tema era el medio ambiente.
La motricidad fina no es mi fuerte y la clase de arte siempre fue un suplicio, no es que no me guste el arte, de hecho cuando estoy solo en el baño, cagando, un momento muy íntimo, uno conversa consigo mismo y se realiza todo tipo de confesiones, una de las confesiones que me hago es que soy artista y, aunque el mundo no lo sepa y no esté escrito en mi curriculum, para bien o para mal,  todo lo que toco se convierte en arte, pero la clase de arte nunca se me dio bien.
Mi idea era trabajar con el tópico del reciclaje. Quería crear un superhéroe del medio ambiente, como el Capitán Planeta o algo así. Agarré una caja de zapatos, metí cuatro botellas plásticas a los lados, a modo de piernas y manos, puse una pelota de plumavit arriba de todo y dibujé una cara sonriente, como imagino debe ser la expresión de un héroe del medio ambiente, positivo, optimista, buena onda. En el pecho escribí RECICLÍN. Así lo llamé.
Pero Reciclín no obtuvo buenas críticas. Cuando lo terminé de armar en el colegio (había que presentar la obra frente al curso y llevé desarmado a Reciclín en la mochila pensando que la performance iba a tener un mayor impacto, el factor sorpresa y todo eso) la gente no entendió de qué iba la propuesta. Fue la primera vez que tuve que dar explicaciones por mi arte, algo que se repetiría seguido, muy seguido, en el futuro. Apunté el pecho de mi creación y dije: “Les presento a Reciclín, el Superhéroe del reciclaje”. La profesora miró con sorpresa. Me pareció que eso estaba bien. Estoy haciendo algo nuevo, pensé. Luego su mueca derivó en tristeza y, finalmente, solo vi asco y desagrado en su rostro. Había preparado una canción, con el objetivo de completar el concepto, ya no estaba muy seguro de interpretarla, algo que también me ha seguido pasando en el arte, voy perdiendo la seguridad inicial a medida que voy mostrando mis creaciones, la cara del público no ayuda mucho. La canción, que interpreté a capela, decía más o menos así:
“La naturaleza, la naturaleza hay que cuidar y no contaminar, la basura en su lugar y el aire puro y el aire puro hay que cuidar y no contaminar, la basura en su lugar” (8)
Mientras cantaba, movía las manitos de Reciclín, a modo de coreografía. Todo el curso se rio de mi arte o de mí, no sé, da igual, soy artista, así que es lo mismo. La profesora se enojó con mis compañeros. Ordenó que levantaran la mano los que se habían burlado de mí, el que se burló de Diego tiene que pasar adelante y pedirle disculpas. Todo el curso levantó la mano, vi pasar a mis 40 compañeros frente a mí, pidiendo disculpas. Yo de pie, asentía con la cabeza. No fue agradable. Luego, la profesora se enojó conmigo, me dijo que tenía que hacer otro trabajo, que ya no estábamos en la básica. Claramente no entendió el concepto.
Últimamente, mientras hago la tesis me he acordado mucho de Reciclín. Tengo miedo, creo que estoy creando otro Reciclín, pero ahora, en vez de cajas de zapatos y botellas plásticas, utilizo textos académicos que mezclo como un DJ de las humanidades y no sé si se va a entender, soy el Jackson Pollock de la academia, escupo cosas en un papel en blanco y espero que tomen forma y sugieran algo, pero no me interesa explicar nada, entiendan que no hay nada que entender, por favor.
Yo soy Reciclín, entiendan eso.  
  


domingo, 14 de febrero de 2016

San Valentín

Hoy recibí una desinvitación al cine. Estaba emocionado porque San Valentín lo pone melancólico a uno, a mí, por lo menos, que en esta fecha me dedico a escuchar Julio Iglesias, Chayanne, Ricky Martin y Raphael, echado en el piso mientras dejo que Alondra pase su lengua por mi brazo, lo que se agradece, es una suerte que la gata del departamento se ponga romántica en San Valentín, pero, no sé, uno ve a tanto joven en la calle con una rosa en la mano y chiquillas con globos con forma de corazón que cuando uno llega a la casa se pregunta, ¿estaré haciendo algo mal?, ¿por qué yo no compré rosas hoy día?, ¿por qué en vez de regalar chocolates me los estoy comiendo solo, mientras miro comedias de Jennifer López en televisión?  
Así que la invitación al cine me entusiasmó, lo suficiente como para bañarme y lavar mi camisa favorita, que es la única que tengo, pero de tener otra, seguiría siendo mi favorita porque es de franela y eso me hace sentir como un integrante de Nirvana o Sonic Youth.
Cuando la niña que me invitó, luego, me desinvitó, lo primero que pensé fue, mierda, perdí el baño y lo segundo, chucha, voy a tener que ir solo al cine en San Valentín, eso no suena bien y de seguro no se va a sentir bien.
Aborté el plan y el día del amor decidí hacer lo que amo, que es dar likes en Facebook, me puse a opinar y dar like y una sensación reconfortante se apoderó de mí, una especie de empatía, de tanto dar like y recibir like, este 14 de febrero, día del amor, me sentí amado.
Opiné en el grupo de Sailor Moon,  X-files y en la página de Jorge Baradit y, en realidad, no sé mucho ni de Sailor Moon ni de X-Files ni de Jorge Baradit, pero lo importante es dar like, dar like hasta que duela y opinar, que la vida es un carnaval y los 14 de febrero se pasan opinando.
Ahora, tengo una duda sobre cómo finalizar esta jornada:
Opción 1: Trabajar en mi tesis.
Opción 2: Masturbarme viendo porno amateur en internet.
Opina por favor, este blog lo hacemos todos. Marca tu opción y ayúdame a finalizar como un campeón este día. Pero sobre todo, opina, por favor.


martes, 9 de febrero de 2016

Solicitudes

                                                                               Santiago, 10 de febrero 2016

Señora
Carmen Balart Carmona
Decana Facultad de Historia, Geografía y Letras
UMCE
Presente

Señora Decana:
Diego Alberto Vega Espinoza, alumno de la carrera de Licenciatura en Educación con mención en Castellano y Pedagogía en Castellano, saluda atentamente a usted y expone lo siguiente:
Que los chinos llegaron a la luna.
Que los norteamericanos mintieron, nunca pisaron la superficie lunar.
Que ya basta de engaños, cómo es posible que no haya rastros de sus instalaciones y la arena sea de otro color.
Que hoy por hoy, soy el Neil Armstrong del amor o el Chayanne de la era espacial, que es lo mismo.
Que yo siempre hablé de ufología, pero al parecer es más preciso el término ovnilogía, según los videos de youtube sobre el tema.
Que últimamente invierto mi tiempo en ver X-Files, todavía no paso de la primera temporada, pero soy tan fanático como cualquiera que vaya al día.
Que el tiempo restante lo destino a mi pasión por Javiera Mena, básicamente, escuchar su hit Que me tome la noche.
Que entre los ovnis y Javiera Mena no me ha quedado espacio para nada más.
Que la tesis va lento.
Que hoy me había propuesto escribir diez páginas y escribí, media, siendo optimista, dos párrafos, que más parecen dos versos.
Que el resultado de mi investigación  es pobre y confuso, de ninguna manera concluyente, ni por asomo, definitivo.
No obstante lo anterior, me comprometo a entregar un borrador de mi tesis la primera semana de marzo, que en realidad es un borrador de mis dudas, que no es otra cosa que el borrador de mi alma.
Por lo anteriormente expuesto, solicito a usted tenga bien concederme entregar una tesis miserable acompañada de una defensa lastimera y lastimosa (en la defensa, agradecería que alguien levantara la mano cuando llegue a la nota 4.0 y así se ahorran el mal rato de ver a un alumno defendiendo lo indefendible, que nunca hubo hipótesis ni tesis de ningún tipo) para así poder ver realizado mi anhelo de convertirse en profesor, labor a la cual deseo dedicarme durante el resto de mi vida.
Quedo a la espera de su favorable acogida y me despido atentamente de usted

Diego Vega
Acompaño la solicitud con un video-arte cortesía de mi anterior proyecto artístico-cultural.







sábado, 6 de febrero de 2016

Va lenta la cosa

Hoy voy a escribir diez páginas, no, veinte, mejor, treinta. Todos los días pienso eso en la mañana. Ya es de noche, ya es otro día y solo escribí una y media.
La tesis va lento, puede ser el calor o que me demoro mucho cocinando o que tengo muchas cosas importantes que escribir en facebook, no sé, pueden ser tantas cosas, pero el dato duro es que va lenta la cosa, una página al día, con suerte.
Voy a hablar de Muerte en Venecia, la película, bueno, del libro, también, pero ahora revisaba la película con el objetivo de escribir un pequeño resumen, resumen que llamé pomposamente Segmentación del Texto Fílmico, el punto es que leyéndolo, a varias secuencias donde el protagonista, Gustav, un músico de 50 años, mira atentamente a un muchacho, Tadzio, un adolescente de unos 13 años. Mis anotaciones dicen cosas como “Gustav descansa en la playa y observa a Tadzio, mientras juega en traje baño con sus amigos. El músico sonríe como enamorado”, “Gustav se encuentra con Tadzio en el ascensor, sus miradas se cruzan, el artista se ruboriza y baja la mirada, en voz baja dice, te amo Tadzio”, “Gustav persigue por la ciudad a Tadzio mientras pasea con su familia por las calles de Venecia, el artista estira los brazos, como tratando de tocar a Tadzio, pero no se decide y cae de rodillas al suelo, al lado de una pileta, Gustav se echa a llorar”.
Bueno, es una película gay, le dije a mi profesor guía cuando comentamos el film. No, de ninguna manera, me dijo él, es un tratado sobre la belleza, cómo no te diste cuenta y se puso a hablar de Platón y Heidegger y todos esos mierditas que nunca leí en clases y que no los voy a empezar a leer ahora.
Pero, el punto es que para mí es una película gay y habría que hablar de ese tema, o sea, Platón tendrá sus cosas, Heidegger tendrá sus cositas, yo no los he leído, yo no sé, alguna gracia tendrán los mierditas, pero lo que yo quería decir era que si durante toda la película Gustav se pasa mirando a un adolescente en traje baño, diciendo “Te amo”, en voz baja, eso es una película gay, por mucho que yo no haya leído a Platón ni a Heidegger, si un hombre invierte todo su tiempo en mirar a otro hombre en traje baño, convengamos que eso es un poco gay, ¿o no?, o me perdí de algo en la clase de Estética.