Practicante en acción

Practicante en acción

martes, 1 de marzo de 2016

Forrest Gump

Oiga, qué hace, por qué lleva cinco horas sin conectarse, pregunta Enzo por Wasap. Entiendo su preocupación, ambos somos blogueros y estamos permanentemente actualizando nuestro estado en Facebook, opinando y dando like, notificando y siendo notificados, intentando interpretar nuestro papel de artistas del siglo XXI lo mejor posible.
Pero estaba tomando el té, concentrado en eso, el té debe quedar en su punto exacto ni muy cargado ni muy liviano, es algo difícil de explicar y de lograr. Estaba con Nicolás y una amiga de él y pasé de tomar el té a tocar el violín, cosa que según yo, hago bastante bien, soy el  Richard Strauss de la hueá, quiero decir que amenizo bien la velada, intento escuchar a las amigas de mis amigos y no desubicarme, como preguntar cosas como si están pololeando o la naturaleza de la relación que llevan o si conocen a sus respectivos padres o si ya culearon o si piensan culear hoy día, acá, al lado mío, cosas que podrían generar un momento incómodo, digamos que casi no hablo y escucho, que por lo demás, es lo que hago siempre y es por eso que soy tan bueno tocando el violín.
Estaba en eso, en una simpática velada y la amiga de mi amigo dice, “odio Forrest Gump” y yo me tuve que contener para no agarrar la tetera y azotarle la cabeza. Pero la parte que dice, “no soy muy inteligente, Jenny, pero sé lo que es el amor”, ¿no te produce ternura?, preguntaba yo y ella, “mmm, no, como que es un hueón tonto no más”.  Tuve que pararme, hacer cualquier cosa, echar una meada, dejar que el aire refrescara mi mente, dejarlos solos igual, un buen violinista sabe que hay que dejar solo a tu amigo con su amiga, cada tanto y luego regresar para seguir amenizando, cosa que hice.
Pero Tom Hanks, ¿te cae bien?, le pregunté a la chica y mencioné al Náufrago y Tienes un e-mail y Apollo 13. No, me carga el Náufrago, dijo la niña y yo NO, pero cómo, “Wilson, perdona Wilson” y empecé a interpretar la escena en que al náufrago se le cae Wilson al agua y tiene que seguir en la balsa solo, la mejor escena no solo del cine, es el pináculo ético-estético-poético de la civilización occidental y la niña, “no es que me aburro antes, como que me quedo dormida y nunca llego a esa parte”.
De nuevo me paré de la mesa, herido, dije que tenía que fumar afuera, a pesar que nunca he fumado.
Vuelvo y olvidando mi rol de buen violinista, sin escuchar la conversación que mi amigo con su amiga tenían, pregunto a la chica, “qué película te gusta”, “qué chucha te gusta” (y acá ya no hablaba de cine, probablemente, me estaba refiriendo a la vida, aunque no lo tengo claro), “qué mierda esperas del arte”.
Yo: Volver al futuro I, ¿te gustó, verdad?
La niña: No
Yo: ¿Jurassic Park I?
Ella: No, pero menciona algo más actual, estás hablando de películas muy antiguas.
Yo: No se les dice antiguas, se les dice CLÁSICOS, digo golpeando la mesa y derramando mi cerveza (ya habíamos pasado del té a la cerveza, el cine así lo ameritaba).
Nicolás: Pero Diego, no toda la gente ve tantas películas como tú, de hecho, hay gente que no le gusta ir al cine, que prefiere hacer otras cosas…
Diego o sea yo: IGNORANTES, así se llama esa gente, IGNORANTES.
La niña arranca, dice que va al baño, pero acaba de ir, el punto es que se va por un rato. Nicolás intenta tranquilizarme, no a todo el mundo le gusta ver películas y está bien, insiste en ese punto y a mí se me rompe el corazón y doy vuelta otro vaso con cerveza y la niña vuelve y le pregunto por El día de la independencia, Will Smith salvando al mundo, naves extraterrestres explotando en el cielo a modo de fuegos artificiales el 4 de julio, ¿no sentiste nada?, no, responde ella.
¿Qué te conmueve?, ¿qué esperas de la vida? Sigo preguntando en la calle, en la micro, mientras me lavo los dientes frente al espejo, ¿Qué MIERDA QUIEREN DEL ARTE?


No hay comentarios:

Publicar un comentario