Practicante en acción

Practicante en acción

martes, 19 de enero de 2016

Arde Santiago

Respire, pero no tanto.
No realice ningún tipo de actividad física.
Viva, pero no lo suficiente.
Frente al humo de un incendio, cierre puertas y ventanas para impedir que el humo ingrese a su domicilio.
Viva, no sea demasiado feliz ni demasiado miserable, solo viva, pero sin que se note tanto su existencia.
Manténgase informado, no apague la televisión y siga nuestros consejos.
Me cago de calor, siento que ya no queda agua en mi cuerpo, desde las 7 de la mañana le pega el sol directo a mi pieza y el paño que hace las veces de cortina no cubre toda la ventana, el sol en verano me deshidrata desde temprano. Las autoridades recomiendan no abrir la ventana, los animadores en los matinales recomiendan respirar poco. Alondra me mira, maúlla enojada como diciendo, huevón, estoy cubierta de pelo, es verano, vivimos en Santiago y tú no piensas abrir la puta ventana. Tiene razón, es la más sensata de la familia. Desobedezco a las autoridades, cosa que no acostumbro hacer, abro la ventana, entra mal olor, pero es la ciudad en que vivo, es el siglo XXI, es Blade Runner, es el ciberpunk, Santiago está cada día más Philip K. Dick y hay que hacerse cargo.
Use una mascarilla o coloque un paño húmedo sobre su nariz y boca, esta simple medida le ofrece cierta protección frente a la inhalación de humo.
Si su piel se ha impregnado de cenizas, quítese la ropa y lávese con abundante agua. Retire sus lentes de contacto y lave sus ojos.   
Voy a necesitar una escafandra, ese casco que ocupan los buzos y astronautas, que en definitiva son lo mismo, para mí siempre han sido hermanos de los vaqueros, es decir, personas flotando en la nada observando horizontes infinitos.
Arde Santiago y necesito una escafandra, debo evolucionar de ciudadano a vaquero, un vaquero astronauta, pero no tengo escafandra que me permita ir a comprar pan a la esquina o internarme en agujeros negros, que ahora es lo mismo.

El profeta Adrián Igual lo adelantó y nadie quiso escuchar su advertencia, en su canción Arde Santiago lo dice claramente: “Arde Santiago, es un día muy feliz, cuando caiga el sol, mi vida es un fugaz espacio y tiempo”. Pero Claudio Orrego de seguro escuchó la canción, la bailó en su pieza frente al espejo, pero no entendió el mensaje, hay que escuchar más a los artistas y menos al Ministerio de Salud, señor Orrego, tome nota de los profetas callejeros, tome nota del pop chileno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario