Querido The Brain,
habla The Kid, tu hermano. Estuviste de cumpleaños esta semana y me puse a
pensar en las relaciones entre hermanos, desde Caín y Abel en adelante. Al
principio pensé que nosotros éramos como los hermanos Gallagher, tú podrías ser
Noel, un tipo sensato, él que se tuvo que subir a cantar en el unplugged porque
Liam no tenía ganas, no sé, a mí me encantaría ser como Liam, problemático,
pero cool, un idiota con encanto y caminar con las patas abiertas y escupir en
el escenario, pero no, no tengo lo que se necesita, escupir lejos y con gracia
es un talento que si no lo desarrollas en la básica, es muy difícil que más
grande aprendas, como aprender a tirarse flatos, si a los 30 años no sabes
tirarte flatos, ya no aprendiste, son talentos muy sutiles, habilidades que
requieren la inconsciencia de un niño y la pericia de un saiyajin.
Después, pensé en Toro
Salvaje, tú serías Joe Pesci, el hermano que ayuda a Robert De Niro, boxeador
que termina contando chistes cortos en locales pequeñísimos, dando combos al
aire frente al espejo mientras practica su rutina de chistes viejos, la
historia me queda bien, me identifica, pero tendría que ser Robert De Niro y
siempre me he sentido más Al Pacino para mis cosas, menos versátil que De Niro,
según yo la gracia de Al Pacino es saber mirar fijamente el vacío y no
pestañear mucho, creo que puedo hacer eso.
Luego, pensé en La ley
de la calle, tú serías Mickey Rourke, el Chico de la Moto, yo, su hermano
chico, Matt Dillon. La historia nos queda bastante bien, Matt Dillon a la siga
de Mickey Rourke, el Chico de la Moto preguntándole a su hermano menor por qué
ve así, como cagado todo el tiempo. Matt Dillon deseando ser como Mickey
Rourke, pero sin buenos resultados, siempre dañado, frágil, es una versión rara
del Chico de la Moto, quien ya era lo suficientemente raro.
Por último, vinieron a
mi mente, lentamente, sin hacer mucho ruido, sin hacer mucho daño, las hermanas
Bolocco, fenómeno que me perturbó un poco, porque hay que reconocerlo, hay un
parecido entre ellas y nosotros. La mayor de las Bolocco, Cecilia, más
distinguida, más elegante, más carismática, más sociable, quizás, más ubicada.
En cambio, la menor, Diana, uno no sabe muy bien qué está haciendo ahí, ¿baila?,
¿canta?, ¿cuenta chistes?, ¿anima?, no se sabe muy bien, de repente apareció,
la gente al principio se cuestionó un poco el tono de su voz, si acaso era un
aporte o no, pero ahora la gente se acostumbró y la niña se terminó quedando,
para siempre, quizás. Es una allegada de la televisión y del glamour, su mérito
consiste en pasar piola y yo soy allegado de oficio y convicción, ergo, la
analogía con las hermanas Bolocco es, sin temor a equivocarme, la más sensata.
Hermano, The Kid es a
Diana como The Brain es a Cecilia. A no dudar.
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