Me cuesta dar consejos,
yo sé que no debería ser así, porque voy a ser profesor y supongo que dar
consejos es parte importante del oficio, cosa en la que no pensé cuando abracé
esta profesión, para ser sincero, hay varios detalles que no tomé en cuenta,
por ejemplo, la universidad a la que entrar.
Por suerte, algunos son
más precavidos y consultan y piden consejos. El caso de Sebastián, colega
bloguero, más conocido como “El Repitente”. Bueno, él me comenta que piensa
estudiar Castellano en el Pedagógico y quiere saber mi opinión al respecto.
Pienso en la matriz de
agua, que se rompe y se suspenden las clases y en la tesina, ramo que aparecía
en la malla, pero que nunca tuvimos y en algunos ramos que sí tuvimos, pero que
fue muy parecido a sentarse en el kiosco a escuchar reguetón y tomar café, como
Comunicación Oral o Teatro o Educación de la Voz o Psicología Educacional,
donde pasábamos semanas presentándonos, diciendo cosas como, “Hola, entré a
estudiar esto porque …” y “mi color favorito es …” y “en mi tiempo libre voy a …”
y ese tipo de cosas que uno dice para que los demás te conozcan y pensé,
también, en las estampillas que te piden para cualquier documento, no sé por
qué, al parecer son coleccionistas y en inscribir ramos a mano y en andar
buscando un baño donde cagar, un baño que tenga pestillo y no haya tanto pichí
en el suelo y en los profesores que no pueden dirigir tesis porque boletean o
la universidad los despide a fin de año y al siguiente, los vuelven a contratar
y en esas salas sin calefacción en invierno, donde lo único que queda es
esperar que se llene para que el calor humano entibie el ambiente y en que
nunca me quedó muy claro cuál era la visión acerca del estado actual de la
educación chilena que tenía la universidad y eso que es la universidad
pedagógica por excelencia o al menos así reza el slogan.
Luego, me acordé que yo
muchas veces elegí a los profesores según si me daban café y galletitas o no,
ese era mi criterio, si me dan galletas entro a clases, así razonaba y que
nunca me leí un libro entero y terminaba leyendo resúmenes en internet y que ya
egresé y nunca leí ni el Quijote ni Moby Dick ni La Montaña Mágica ni La Divina
Comedia ni Rayuela ni Residencia en la Tierra ni El Aleph ni Hojas de Hierba ni
La Broma Infinita y fui a pocos congresos y las pocas veces que fui, asistí
pensando en las galletas y en el café gratis y que en mi Práctica Profesional
hice como tres clases, que es muy parecido a no haber hecho ninguna, lo que
quiero decir es que tampoco fui un gran estudiante.
El colega Linterna me
dijo una vez: “Con el Pedagógico nos merecemos mutuamente, es una mierda de
Universidad y yo, una mierda de estudiante”. Hoy me hacen sentido sus palabras.
Así que “El Repitente”
me pide la opinión, yo me quedo en silencio y el agrega que le tinca el
pedagógico porque tiene harto pastito donde poder echarse a dormir una siesta y
yo le digo que sí, que tiene pasto y si el criterio para elegir universidad es
que tenga pasto, claro, el Pedagógico tiene donde echarse a dormir una siesta y
ese fue mi consejo.
Comparto, además, una
foto donde salgo aconsejando en Derecho de la U. de Concepción. No recuerdo qué
fue lo que aconsejé esa vez, pero la aconsejada creo que ya es abogada, en
cambio, yo me salí de la carrera ese mismo año, cuestión que nos da mucho en
qué pensar, por ejemplo, en pensar bien la persona a la que piden un consejo.

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