Me ofrecieron una pega
en la nocturna, la rechacé, salía muy tarde. Me ofrecieron una pega en el día,
la rechacé, entraba muy temprano.
Me ofrecieron hacer un
reemplazo de dos semanas, lo rechacé, muy poco tiempo. Me ofrecieron un trabajo
por un año completo, lo acepté, pero luego me arrepentí, reculé y lo rechacé,
no quiero estar atado a nada por tanto rato.
No tengo nada. Ni casa
ni auto ni desodorante ni zapatos ni camisa ni corbata, a veces, pienso que
debería aceptar cualquier cosa, en mi condición de precariedad absoluta, todo
suma.
Pero puedo leer libros
y dejarlos a la mitad y agarrar otro, que tampoco voy a terminar y veo
capítulos de series al azar y converso del partido del domingo y salgo a
caminar a cualquier hora y me encuentro con Vladimiro en el camino y fumamos un
pito y recuerdo un chiste corto, malo, pero nos reímos y me dice que dan una
película a luca y tengo tiempo y presupuesto.
No tengo nada, pero es
lo único que he tenido siempre, no es llegar y renunciar al vacío cuando es tu
único capital.
No hay comentarios:
Publicar un comentario