Practicante en acción

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martes, 8 de marzo de 2016

Pega es pega

¿Está el artista en condiciones de rechazar una experiencia? Si esta experiencia lo conduce hacia un posible desenlace fatal, ¿está en condiciones, quien se vanagloria de ser artista, de darse el lujo de ser precavido?
Cuáles son los criterios de un ser humano que se rebela contra los dioses de la comodidad y el mal gusto para aceptar o rechazar un estímulo.  
Me ofrecieron trabajo en un colegio, dije que lo consultaría con la almohada, que mañana contestaba. En realidad lo consulté con el profesor que el año pasado hacía la misma pega que tendría que hacer yo ahora. Me dijo que dos niños amenazaron con matarlo y que se agarró a combos con otro más. Grato ambiente laboral, pensé yo.
Tengo una serie de inquietudes, por ejemplo, si las alumnas, que ya son adultas, porque, de aceptar el trabajo, haría clases en la nocturna, bueno, si las chiquillas, las estudiantes andan alegres y me tocan el potito y a mí me gusta, ¿está mal o está bien?
Si me hacen el amor, en el baño de un colegio, algo incómodo, pero amor al fin y al cabo, en mi condición de artista, ¿estoy en condiciones de rechazar el amor? Uf, difícil responder esa pregunta.


2 comentarios:

  1. Yo fui a una nocturna el año pasado y puedo decir con PROPIEDAD que fue la mejor experiencia. Una vez incluso me dieron marihuana. Una vez.

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    1. oiga, no sé, igual es bonito que te regalen una manzana, aunque la marihuana tiene su encanto, pero creo que soy un purista

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